domingo, julio 29, 2012


Te canto desde la sal con la que me hacías bañar
acurrucado en la cuna de tu sonrisa,
al borde de la inmensidad dibujada con tu océano.
Era tu regalo de cada viaje,
la enseñanza de la vida postrada entre las olas
 que esconden con fuertes trazos las orillas
entre cerro y mar.
El abismo de mi voz aun no olvida
el eco fortuito que busca la mirada con la cual posaste
un lecho en mis brazos.
 Sin embargo
recordó la profundidad encerrar al grito en la memoria
dejándolo pastar en el silencio.                

entrevistas en el baño

"...Yo creo que la palabra es vulnerabilidad, mi propia vulnerabilidad expuesta a otra vulnerabilidad. Dos masas volubles chocando confusas,  alguna tendrá que llevar a la otra a su forma de masa antes de que se desgaste y comience lentamente a derretirse por entre las alcantarillas de su propia vergüenza."
Razones podridas en desvelos vacíos
que cuelgan de costumbres,
desnudándose en miles de ocres vértigos,
tiñendo la sustancia del fruto
desde amarillo gris verdoso
al sereno y firme destrozo.
Buscó el pez en el aire la paz. Pero el humo transformó el aire y la nieve difundió en el oceáno pequeños mareas de rumores sin resolver.
Primas de la esperanza. Cogió la nube y volvió a casa. ¿Qué decías en tu vuelo de paloma blanca? Con ajíes en la sangre, sigues y sigues y avanzas. Dóciles entrañas en vigorosas comidas: salten y bailen en su casa elástica

Veinte diez

No sé si perdido o encontrado es que mi corazón se vuelve a mirarte. No sé si es la brisa quien hace dudar a la marea de sus olas o tus ojos quienes provocan la tormenta. Podría llamar letargo a la espera mortuoria de tu ademán al amor, de tu nerviosa risa al devenir. Sería más alto para bajar el cielo, para entorpecer las fronteras con nuevas esperanzas, y velar la muerte con lágrimas retoñas, neonatas de nostalgia. La muerte se esconde de reojo y engaña la respiración. tomaría tu mano sólo para danzar un soneto de suspiros. Paciente es el siglo que demora la luz en reflejar mis ojos en los tuyos, los tuyos en los mios. Con demasiada prisa la noche burla a la cautela. Somos un sueño inundado por el frío seco que se incendia siendo lluvia. Por la mesura arrojada al viento, al confundido viento de tus desiertos.

lunes, diciembre 26, 2011

La copa sostenía un vaivén prolongado e inquieto. Giraba sin propósito, satisfaciendo la deliberación de alguna mano derecha. El vino contorneaba los bordes, coqueteando con dejar escapar alguna que otra gota. Mirando hacia el comedor, la voz de T, interrumpiendo las proposiciones de S. Contigo nunca se puede hablar. No, replica T. Pero necesito conversar contigo. Que no puedo ahora, que estoy cansado, exclama T al aire, buscando que la queja lo arroje fuera de la escena. Tiene resultado. T se ha llevado su copa y se tiende a ver televisión en su pieza. S pide a I que le vuelva a llenar la copa. Mientras tanto, la copa de I mantiene su vaivén, que ya ha dejado ciertas evidencias sobre el mantel. S mira a I a los ojos, nota en ellos el reflejo de una mirada viva que ahoga su llanto. Al topar sus miradas, S aparta la vista y finge atender la nerviosa mano derecha de I. ¡Me tienes nerviosa con tu vaso! Detiene su mano en el instante y pareciera que consigo todo su cuerpo, y no solo su cuerpo sino que toda pequeña vibración presente.
Para cuando I termina su copa, recoge los platos y los lava, S ya se ha ido a acostar. Entonces I va al baño y enjuaga sus lágrimas. Se mira al espejo, contempla sus muecas y sollozos. Siente algo parecido a la tristeza, se dice. O pena por S. O confusión por T. No importa. Toma la toalla y hunde su rostro como queriendo asfixiarse, o al menos eso parece porque la acción tarda más de lo normal diría cualquier persona que se seca después de mojarse la cara. Pero el tiempo estaba detenido. Tan sólo le importaba sostener la toalla contra su rostro, como si ese énfasis pudiera contener el vértigo que trepaba por su cuerpo como una enredadera.

miércoles, agosto 24, 2011

Primera parte

Si el día cruzara de lleno el horizonte, no lleno de penumbras ni agraciado con la oscuridad de la crudeza,
sino lleno de carne y suave vino
sino embotellado en sideral calor de los infiernos
Explotarían las nubes
destronando el reino de los cielos?
Lloraría el mar reflejado
como gotas fugaces
o, quizás, tenue y desesperado
como un pajarito que arranca del invierno?

jueves, marzo 31, 2011

-

Donde nace la bruma
cobíjámonos.
Rocíos de cuerpos.

lunes, octubre 18, 2010

Unestación

Quisiera evitar
llorar las estaciones
en tan solo lágrimas de invierno.
Con el verano escapándose
a una primavera
que se vive anunciando,
amiga de las nueva frontera,
lejana línea de cada tropiezo.

Que a tientas en la oscuridad
sin noche
sopesan el camino mis palmas.
Y mis pies,
hijos retoños de los pasos
de un huerto en el desierto,
llevando y muriendo la vida
a sabiendas de mis ojos,
profundos de cielos
ciegos de la sal
ignorantes criaturas
con ingenuos pasatiempos.
Mi ombligo grita a los sentidos
del calor
fruto prohibido al negarse,
"dorada manzana del sol",
de este invierno que no termina de estacionarse

editado: 19-10-2010

lunes, enero 11, 2010

En piedras esculpidas a gritos

En senderos trazados por desorientados

Se ahoga el murmullo del pez en el aire

Como las enredaderas en el vacío

Esperando a que la muerte los salude con alegría.

lunes, julio 13, 2009

Excusas para una culpa sin sentido.

Las semillas germinaron vacío
en el prado regado con lágrimas de angustia
seca es la convicción que recorre mis venas
enredadas para alimentar a dos almas
dueto de tormentos que devoran el deseo
cuya huella se rasga bajando tus uñas por mi espalda.

No hay alter que abrace mis sueños
a ciegas continúa la ruta sorda de mis pasos
que sufren duelo por el rumbo perdido
mas el destino no parece señuelo
sino esquiva promesa de años en recuerdo.

La palabra es desierto que no me ofrece recompensa
sino frases que puedan expiar, dar resquicio para el amparo
alero para una vida que se quiere volver a vivir
liviano velo que cubra las cicatrices sin velarme la conciencia.

Pido de ti lo que de mi
anhelo de ti lo que detesto cuando vuelvo a ser yo
y sin quererlo
destruyo la limitada frontera del devenir
y vientos se gritan trazando con destreza el temido futuro
{y sin el miedo sirviéndome de escudo}

miércoles, junio 17, 2009

Mañana...

De los trapos sucios me desnudo,
condeno la razón a la llama
hunto mi huella en su virginidad,
que pura es rezada
mas obra la impía ofuscada.

Pablo...

sé que te buscas al perder la vista en el espejo.

martes, mayo 19, 2009

Fastidio

Podría resultar fácil
transgredir los parajes del secreto
y delatar las culpas mimadas.

Fastidio,
la navaja empuñada busca tu muerte
en mi silencio,
en decolorar y coagular mi sangre
que desespera por ser vuelta al corazón.
El dolor corteja a la palabra
y la promesa llora endeble
cuan amor adolescente
La tormenta se ha hartado
de mis plazos
Estoy a solas en este cuarto tranquilo
acompañado por el puñal
que señala a mi lengua muerta
con los ojos dados vuelta
y con el miedo temblándome en las rodillas,
no me han de soportar

¡Oh, Fastidio!
has vaciado mis palabras
y enamorado a mis dedos largos
Mis manos han de vengarse
de quien las ha arrastrado.

lunes, abril 13, 2009

Paciencia

Quiero sentir el sabor del sadismo
que mis manos hieran la piel que se perdió con las hojas
y no entender palabra entre los gritos
no atender reclamo que sea suspirado entre jadeos

Convertir a la víctima en victimario
pues yace tendida llorando, situada meses a la izquierda del reloj
abrazando anhelos,
llorando por la virgen que inevitablemente violaría bajo el sol.

Con dos dedos en la lengua, las arcadas secretan polvo
mas la bilis es llorada y succionada por los surcos de mi rostro
aquellas grietas no se dejan ver
y desistirán de ser vistas hasta que sea desierto mi cuerpo.

Tomar a aquel niño pobre,
que arruga sus mejillas haciendo maña de hambre mentirosa
que contemple el árido de la pampa a lo lejos
desatada por su vorágine insaciable.

El tiempo es violentado por la necesidad de encontrar el espacio
Unos quiebres, unos encuentros, una navaja, varios amigos
Un cuento.

Que sea educado el espíritu
Porque ahora mi piel es madera
Esperando, paciente, pues fui por accidente, sin haber querido serlo.

jueves, diciembre 04, 2008

Introsperspectiva



Me gritan a la oreja, pero sus cuevas están tapadas:
"¡El hombre por el hombre!"
Tal como hormiguero, se resguardan de este invierno prolongado

Mis palmas sucias de pureza fúnebre
acicalan las paredes enllaguecidas por el tiempo
Paredes que encierran la habitación de mi cuerpo
Prisionero de mis reflexiones, azotan mis ojos
flagelados por el látigo del reflejo.

Masticando vidrios con los párpados
despojo la sangre de su frasco, se vierte
en el piso ruborizando mis pies famélicos
Libero el peso de mi contenido,
he de abrir mi piel, nadar en el charco de mi propia sustancia
Rociar de humedad el techo para renacer desde el parásito
sólo así he de lograr sentir.

Mi columna se dibuja como mis arrugas,
imperfectas y eternas, simulando un desierto que ya no recuerda la sed
Bajo el oscuro sol de los hombres, tallo una cruz de plegaria
con los huesos que, al parecer, han de sobrarme.
Sólo así podré orar.

Vomito mi nacimiento pues ya no recuerdo madre
Soy bastardo de las prostituas que han poblado este escenario de cuatro paredes
Fruto del pecado santificado por los infieles,
herejes de su propia dicha, en esta misma habitación se han probado la soga al cuello
Descarnarlos con las uñas mientras me atraco sus promesas
Sólo así puedo defender el amor


Sueño pellizcar la estrella lánguida que se apaga con la niebla
Mi cabeza entre las rodillas y las muñecas clavadas a la nuca
sostienen mi colapso,
sin abrazos,
me he vetado el
derecho
a
amar.

lunes, noviembre 24, 2008

Sinsemilia flower top.

En un compás de cuatro cuartos, cinco corcheas y un silencio se subordinan a una negra. Mientras avanzan, se fusionan y suprimen, ruedan en orgía hasta chocar desordenados en la cueva de mi oreja, quien los conduce hacia mi cabeza y se traducen y empapan con la maraña de huellas que dibujaron mis células. Mis pupilas dilatan ante la luz que proyecta un foco y contraen al topar oscuridad, su descoordinación tiene sentido ante el puzzle que se desarma en el tacto; es el cielo quien palpa a mi pie, mi mano es sentida por el cemento, es la flor quien desea mi piel, buscándola con sus pétalos. Tu iris colorea mi tez color caleidoscopio, mientras sonrío con los párpados caídos, observo tu pelo querer arrancar volando junto al viento. Doy tres pasos y sigo donde estaba, pensando en aquella estrella que hace poco no estaba dibujada. Ahora te veo, estás pintada,el día te contempla y tú sigues sin decir nada, tan sólo volteas tu cabeza y me miras sonrojada. Es el corazón quien me ensancha, tus besos quienes me arrastran...y la venida del sol, que en madrugada nos calienta, aunque se pierde en lontanza. Somos parte de este crimen, en nuestras bocas somos uno y nos refugiamos entre el tiempo, poco entendiendo el espacio.

sábado, noviembre 08, 2008

Creo que...

Me sueltas, me abrazas
Haces efectiva tu estafa
La inyección del olvido
Fulminante alivio
Dilata pupilas
Enfoca distancias
Que dictan palabras
Soslayan mi guardia

Una nueva edición
Que hace traición
Ideas erradas
Palabras mal versadas
Desordenan mentes
Ordenan a los presentes
Equivocan, no es humillación
Es la esperanza con espinas en la frente

Tú, yo y él
Mas ellos dijeron:
“Camisas de fuerza y fe
Mundos alimentos de vacío
Encierro y olvido; practica y sé”
Confundes las nuestras manos
Continúa tu abrazo
(d)Espero, que no cortes nuestros lazos

viernes, noviembre 07, 2008

Papelito de torpedo

Siempre sucede cuando

No me queda mucho

Espacio en el papel

La forma altera

Mis ideas y el

Final llega

Rápido.