domingo, julio 29, 2012


Soy el crugir de un puente abatido. Me afirmo a la raíz, me reincorporo al nido. Acelerado urge el camino que brinca sobre leguas de tiempo, como un latido en los oídos.
Desde la piel me brotan venas serpenteantes, pungidas y abarrotadas.
Por qué siempre termino hablando lo que no quiero hablar. Des silabar el verbo y desnudarlo, sintiendo sus aromas, mentiras, placeres y costumbres. Dejando que silabee por un rato, y después. Después, mejor olvidarlo. 
Mis mandíbulas son dóciles fierros con hábitos de carne,
Óiganlas quisquillar recuerdos escondidos en sombras de adobe. 

3 comentarios:

asd dijo...
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asd dijo...
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asd dijo...
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