domingo, julio 29, 2012


Soy el crugir de un puente abatido. Me afirmo a la raíz, me reincorporo al nido. Acelerado urge el camino que brinca sobre leguas de tiempo, como un latido en los oídos.
Desde la piel me brotan venas serpenteantes, pungidas y abarrotadas.
Por qué siempre termino hablando lo que no quiero hablar. Des silabar el verbo y desnudarlo, sintiendo sus aromas, mentiras, placeres y costumbres. Dejando que silabee por un rato, y después. Después, mejor olvidarlo. 
Mis mandíbulas son dóciles fierros con hábitos de carne,
Óiganlas quisquillar recuerdos escondidos en sombras de adobe. 

sangre de noche
oculta en tres rítmicos pasos.
Tres caminos que nada solucionan.
Vigías equívocos
trasnochan lunas condenadas
a cielos cubiertos de tierra.

Bajo la necia
necesidad de romper la brecha
que abraza la espinosa distancia
de la tela

del metal y el bronce

cuyo silencioso brillo
versa la oscuridad que esconde la mirada.

tenso


Botones sueltos,
las palabras ahogan torrentes de aliento
¿Qué sonetos cantar si el timbre pesado de mi voz solo nombra la piel en distancias?
Las palabras no muerden la carne que guarda la tela,
adornan el envase
empañan el cristal,
silencian la bulliciosa furia de mi sangre.
Aprieto mis dientes y sigo dictando etiquetas dispuestas en vitrinas.
Aprieto mis dientes y la mandíbula reposa el desmayo de mi lengua.
Aprieto mis dientes y siento que el alivio por alguna parte trepa.
Aprieto mis dientes y cuido de mi higiene, me lavo las manos, limpio mi pene.
Aprieto mis dientes y acato la fantasía de invisibilidad paternal,
Aprieto mis dientes y me miro
Me miro
Y noto mi mano abrazada a mi estómago.
Y digo: “estoy tenso, estoy apretando los dientes”.
Y me siento libre.
No aprieto los dientes.
Luego me despierto.
Aprieto mis dientes.

entrevista grupal bajo sábanas: extracto


"El silencio también habla. Creemos que nos hablamos con la verdad, que pensamos y sabemos todo, tener el conocimiento y la razón de los porqués, o incluso inseguros de los porqués y cómodamente posmodernos. Y nos incluyo, nos incluyo a todas nosotros que habitan en recónditas paredes escondidas de mi cuerpo.  Todos estos que he conocido, ahora tienden sus largos discursos colgando y rozando mis recuerdos, leve y fatídicamente. Hay tantos pablo que habitan en este pablo, sin embargo parecieran haber tan sólo dos. Es el engaño de nuestra dialéctica, soy quien odio, soy quien amo; y aquellxs que me habitan y me rehacen y se deshacen y se mezclan y se follan en mis sueños y follo con ellxs en mis sueños y en la vida o en más recuerdos son máquinas y títeres abominables de muertes y posibilidades, quienes me arrancan los dientes, quienes me dan la mano, quienes he deseado, tocado.  Todos tragados, lentamente por el esófago, vibrados de carne, cantarán con mis cuerdas vocales el graznido que emerge y esconde la hiedra..."   

Entrevista en la ducha: extracto

"Pero por qué, siempre la pregunta deviene y va, masticando respuestas en sombras, en razones ajenas, que tal como se busca la píldora para aliviar hay que buscar a la píldora a la cual culpar. Los objetos externos, mi relación con los objetos, es demasiado dominante, creo que cada objeto encierra de por sí un significado sustancioso, pero a la vez culpable y evadible..."

Te canto desde la sal con la que me hacías bañar
acurrucado en la cuna de tu sonrisa,
al borde de la inmensidad dibujada con tu océano.
Era tu regalo de cada viaje,
la enseñanza de la vida postrada entre las olas
 que esconden con fuertes trazos las orillas
entre cerro y mar.
El abismo de mi voz aun no olvida
el eco fortuito que busca la mirada con la cual posaste
un lecho en mis brazos.
 Sin embargo
recordó la profundidad encerrar al grito en la memoria
dejándolo pastar en el silencio.                

entrevistas en el baño

"...Yo creo que la palabra es vulnerabilidad, mi propia vulnerabilidad expuesta a otra vulnerabilidad. Dos masas volubles chocando confusas,  alguna tendrá que llevar a la otra a su forma de masa antes de que se desgaste y comience lentamente a derretirse por entre las alcantarillas de su propia vergüenza."
Razones podridas en desvelos vacíos
que cuelgan de costumbres,
desnudándose en miles de ocres vértigos,
tiñendo la sustancia del fruto
desde amarillo gris verdoso
al sereno y firme destrozo.
Buscó el pez en el aire la paz. Pero el humo transformó el aire y la nieve difundió en el oceáno pequeños mareas de rumores sin resolver.
Primas de la esperanza. Cogió la nube y volvió a casa. ¿Qué decías en tu vuelo de paloma blanca? Con ajíes en la sangre, sigues y sigues y avanzas. Dóciles entrañas en vigorosas comidas: salten y bailen en su casa elástica

Veinte diez

No sé si perdido o encontrado es que mi corazón se vuelve a mirarte. No sé si es la brisa quien hace dudar a la marea de sus olas o tus ojos quienes provocan la tormenta. Podría llamar letargo a la espera mortuoria de tu ademán al amor, de tu nerviosa risa al devenir. Sería más alto para bajar el cielo, para entorpecer las fronteras con nuevas esperanzas, y velar la muerte con lágrimas retoñas, neonatas de nostalgia. La muerte se esconde de reojo y engaña la respiración. tomaría tu mano sólo para danzar un soneto de suspiros. Paciente es el siglo que demora la luz en reflejar mis ojos en los tuyos, los tuyos en los mios. Con demasiada prisa la noche burla a la cautela. Somos un sueño inundado por el frío seco que se incendia siendo lluvia. Por la mesura arrojada al viento, al confundido viento de tus desiertos.

lunes, diciembre 26, 2011

La copa sostenía un vaivén prolongado e inquieto. Giraba sin propósito, satisfaciendo la deliberación de alguna mano derecha. El vino contorneaba los bordes, coqueteando con dejar escapar alguna que otra gota. Mirando hacia el comedor, la voz de T, interrumpiendo las proposiciones de S. Contigo nunca se puede hablar. No, replica T. Pero necesito conversar contigo. Que no puedo ahora, que estoy cansado, exclama T al aire, buscando que la queja lo arroje fuera de la escena. Tiene resultado. T se ha llevado su copa y se tiende a ver televisión en su pieza. S pide a I que le vuelva a llenar la copa. Mientras tanto, la copa de I mantiene su vaivén, que ya ha dejado ciertas evidencias sobre el mantel. S mira a I a los ojos, nota en ellos el reflejo de una mirada viva que ahoga su llanto. Al topar sus miradas, S aparta la vista y finge atender la nerviosa mano derecha de I. ¡Me tienes nerviosa con tu vaso! Detiene su mano en el instante y pareciera que consigo todo su cuerpo, y no solo su cuerpo sino que toda pequeña vibración presente.
Para cuando I termina su copa, recoge los platos y los lava, S ya se ha ido a acostar. Entonces I va al baño y enjuaga sus lágrimas. Se mira al espejo, contempla sus muecas y sollozos. Siente algo parecido a la tristeza, se dice. O pena por S. O confusión por T. No importa. Toma la toalla y hunde su rostro como queriendo asfixiarse, o al menos eso parece porque la acción tarda más de lo normal diría cualquier persona que se seca después de mojarse la cara. Pero el tiempo estaba detenido. Tan sólo le importaba sostener la toalla contra su rostro, como si ese énfasis pudiera contener el vértigo que trepaba por su cuerpo como una enredadera.

miércoles, agosto 24, 2011

Primera parte

Si el día cruzara de lleno el horizonte, no lleno de penumbras ni agraciado con la oscuridad de la crudeza,
sino lleno de carne y suave vino
sino embotellado en sideral calor de los infiernos
Explotarían las nubes
destronando el reino de los cielos?
Lloraría el mar reflejado
como gotas fugaces
o, quizás, tenue y desesperado
como un pajarito que arranca del invierno?

jueves, marzo 31, 2011

-

Donde nace la bruma
cobíjámonos.
Rocíos de cuerpos.

lunes, octubre 18, 2010

Unestación

Quisiera evitar
llorar las estaciones
en tan solo lágrimas de invierno.
Con el verano escapándose
a una primavera
que se vive anunciando,
amiga de las nueva frontera,
lejana línea de cada tropiezo.

Que a tientas en la oscuridad
sin noche
sopesan el camino mis palmas.
Y mis pies,
hijos retoños de los pasos
de un huerto en el desierto,
llevando y muriendo la vida
a sabiendas de mis ojos,
profundos de cielos
ciegos de la sal
ignorantes criaturas
con ingenuos pasatiempos.
Mi ombligo grita a los sentidos
del calor
fruto prohibido al negarse,
"dorada manzana del sol",
de este invierno que no termina de estacionarse

editado: 19-10-2010

lunes, enero 11, 2010

En piedras esculpidas a gritos

En senderos trazados por desorientados

Se ahoga el murmullo del pez en el aire

Como las enredaderas en el vacío

Esperando a que la muerte los salude con alegría.

lunes, julio 13, 2009

Excusas para una culpa sin sentido.

Las semillas germinaron vacío
en el prado regado con lágrimas de angustia
seca es la convicción que recorre mis venas
enredadas para alimentar a dos almas
dueto de tormentos que devoran el deseo
cuya huella se rasga bajando tus uñas por mi espalda.

No hay alter que abrace mis sueños
a ciegas continúa la ruta sorda de mis pasos
que sufren duelo por el rumbo perdido
mas el destino no parece señuelo
sino esquiva promesa de años en recuerdo.

La palabra es desierto que no me ofrece recompensa
sino frases que puedan expiar, dar resquicio para el amparo
alero para una vida que se quiere volver a vivir
liviano velo que cubra las cicatrices sin velarme la conciencia.

Pido de ti lo que de mi
anhelo de ti lo que detesto cuando vuelvo a ser yo
y sin quererlo
destruyo la limitada frontera del devenir
y vientos se gritan trazando con destreza el temido futuro
{y sin el miedo sirviéndome de escudo}